Oh, olvidé mencionarlo: nadie reclama la autoría de este personaje tan interesante.
Y aún así, fue la punta del iceberg, el comienzo de algo grande. La novela picaresca española es inconfundible, surgida en un período de transición, en donde el renacimiento era visto con recelo a pesar de los maravillosos avaces logrados. El contraste entre realidades sociales creó cinismo hacia sus supuestas virtudes, haciendo surgir con toda su fuerza una incipiente sátira social.
La figura del hidalgo se volvió patética, triste. Empobrecido, y mirado en menos por los caballeros y los burgueses, los nuevos ricos cuyo capital creció enormemente gracias a la conquista de américa, a pesar de comenzar como ladrones viles e incluso prisioneros contratados para actuar como soldados. Aquel fue el campo arado de la que tan curiosos frutos surgieron en las eras sucesivas.
¿Qué hidalgo es más famoso que Don Quijada, Alonso Quijano? El erudito que, convencido de la veracidad de las novelas de caballería, intenta convertirse él mismo en un caballero, con los risibles resultados que la mayoría conoce. En El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha, vemos la burla descarada a la novela de caballería. El contrario, la sátira, del noble caballero, gracioso, con un caballo flaco y un escudero campesino, montado en un burro. Idealismo contra realismo, la obra se desarrolla con todos los elementos de una novela de caballería tradicional, trastocada por la ingeniosa pluma de Cervantes y Saavedra. Podríamos centrarnos en mil y un aspectos de esta novela, pero aquello que es impresindible notar es el contraste entre el héroe tradicional y Don Alonso. La sátira, la crítica, genera un héroe impulsado por la lealtad a sus principios, no a un ser superior.
Y sin embargo, aún es solo el comienzo de este viaje del protagonista, desde la moralidad absoluta hasta el definitivo desligue de la sociedad, de la masa, del total.
El siguiente paso fue dado por el escritor Lord Byron, elegante poeta de la época del romanticismo, cuya obra Las Peregrinaciones de Childe Harold, demuestra su desencanto ante su vida aristócrata, el aburrimiento de la rutina y el deseo de conocer y viajar, de forma fría y poco alturista, centrado totalmente en su visión de mundo. Debemos considerar, sin embargo a Harold como un personaje basado en una persona real, no en una construcción mítica ni en una aglomeración de los valores que representan a una época. Existe tanto bondad como maldad en él, existe la pugna entre dos fuerzas contrarias en su propia alma. Como en todos los seres humanos de este planeta, es capaz de escoger entre el bien y el mal, en términos de sociedad, en cada desición que toma.
Luego del héroe Byroniano, podemos apreciar una amplia gama de personajes de caracteristicas similares, incluso en la misma literatura de Lord Byron. Más dinámicos, más independientes de su concepto de moralidad en relación a su contexto histórico. Antihéroes, es aquel el concepto al que nos adosaremos a partir de este momento. Sus características, junto a la elegancia y magnetismo del héroe de Byron, incluyen:
- Antisocial
- Muy inteligente
- Enajenado
- Cruel
- Desagradable
- Pasivo
- Lamentable
- Obtuso
En la actualidad, el antihéroe está presente de todas formas. En su elegancia y magnetismo, en su aislamiento respecto al resto del mundo. Es, de hecho, una de las formas más comunes de protagonista en la literatura, dinámico e interesante. La literatura moderna expresa su naturaleza a través de los personajes que contiene, sobre todo su protagonista.
En el contexto más moderno, el manga y el anime japonés tiene la palabra. El antihéroe aparece revelado de diferentes maneras (de acuerdo muchas veces a la estructura de vida japonesa), mas es necesario rescatar solo un referente de la amplia gama de personajes y referentes. Me refiero, cómo no, a Yagami Light, el ambicioso protagonista de la serie Death Note, quien ambiciona ocupar el trono como dios del nuevo mundo, una utopía libre de crímenes, en donde los criminales y las personas deshonestas son castigadas duramente. ¿Una crítica al sistema ineficiente de justicia, a la incapacidad de los tribunales por mantener a la gente honesta a salvo? Quizá.
¿Por qué ocurre este cambio? ¿Qué es lo que desencadena la coyuntura provocada en la novela picaresca en la literatura? Es aquello lo que intentaremos dilucidar, a través de las diversas entradas del presente blog.




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